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Resultados para "moratón"

Melisa, una madre golpeadora y un padre cómplice

A cuento de la historia de Amira, una lectora llamada Melisa se atreve a dar testimonio de una situación similar.

…….a mi me sucedió algo parecido, no sufría abusos sexuales pero los maltratos por parte de mi madre eran el pan de cada dia.

nena golpeada con miedoLo peor era esconderlos, porque, aunque ella sabía también muy bien donde darlos para que no se notaran, a veces se cegaba y no miraba donde daba, mas de una vez me toco ir al colegio o al instituto con un ojo amoratado, y la verdad, eso era lo que más me dolía, la mirada de la gente al pasar, las habladurías, los comentarios, cuando me preguntaban, el tener que excusarme y mentir, mentir cuando sabía que no era creible ( como es posible que una persona se caiga de la cama o se dé con el pomo de una puerta tantas veces…).
Me pasaba mas tiempo en la sala de profesores angustiada por las incesables preguntas de mi tutor que en clase. Yo intentaba excusarme, seguía diciendo que eran golpes mios, que nadie me habia hecho nada, pero claro, no me creían… Pero yo sabía que no servía para nada contarlo, aunque a pesar de mis mentiras siempre terminaba la cosa en el mismo punto: yo, mis padres, el tutor y el director en una sala hablando con psicóloga del colegio/IES, intentando aclarar porque la niña venía al centro día si y día tambien con un moratón. Pero mis padres tampoco sabía mentir, y al sentirse incómodos con las cuestiones que allí les invadían siempre terminaban cambiándome de centro.

He pasado por 8 colegios distintos y 2 IES, uno de los IES estaba mi padre de tutor en el mismo curos que estaba ese año (menuda majadería por parte de ellos llevarme a un centro donde estaba mi padre) Las miradas eran aún si cabe mas agudas, la gente se fijaba más en mi aspecto (no tardaron en sacarme de allí tambien.

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8 Junio, 2007   42 Comentarios

Amira: una madre alcohólica, un padre violento y abusador y un aborto

A raíz de la historia de Silvia, otra lectora se atrevió a dejar su testimonio; este es tan duro como el anterior (y más) por lo que hasta dudé si debía publicarlo, pero creo que así como le hará bien a Amira leerlo (aún cree que la actitud de su padre es casi justificable) también puede ayudar a alguna chica que esté atravesando el mismo infierno a decir basta y contarlo a otro familiar, a la madre de alguna amiga, al Ayuntamiento, o directamente a la Policía.

Esta es una de las historias más fuertes que me ha tocado publicar en Pandeblog. He quedado muy afectado.

Hace tiempo escribí un comentario en un artículo que hablaba de la violencia con los niños, y me propusiste que te contara mi historia. He tardado, pues no me decidía a hacerlo, pero lo voy a hacer.

Vengo de una familia un tanto problemática. Mi madre es alcohólica desde los 16 años, y cuando se casó con mi padre, lo hizo por despecho, por un fracaso amoroso anterior. Cuando yo nací, mi madre estaba en la peor etapa de su enfermedad, y no quería salir ni reconocía su problema. Por lo tanto, me crié practicamente con mi tía, que siempre me ha echado las culpas del problema de mi madre, y el resto del tiempo cuidándola yo a ella, como si fuera yo su madre.Una madre alcoholica
Desde pequeña me ha tocado hacer las cosas de casa, estar pendiente de ella para que no se cayera o se acostara cuando estaba mal, y de las pocas cosas que recuerdo, las que más vuelven a mi memoria son aquellas tardes que la acostaba en la cama y me pasaba horas y horas buscando botellas y vaciándolas en el lavabo. Mi familia se plantó y la quiso obligar a dejarlo, intentando vigilarla en cada momento. Pero cuando llegaba a casa, siempre sacaba la botella, y me decía : “Mi amor, ¿ Tú me quieres ?” Yo la contestaba que sí, y me decía que si realmente la quería, la guardaría el secreto. Yo, que siempre he estado loca por mi madre, lo hacía. Y no era el único secreto que tenía que guardar..

Mi padre llegaba cada noche a casa frustrado, viendo cómo tras un largo día de trabajo sólo encontraba a mi madre en la cama (supuestamente aguantando el mono, aunque la verdad fuera que estaba borracha como siempre) y a mí preparando la cena o haciendo otras cosas. Y tan sólo tenía 5, 6 años. Comenzaron los problemas con él, pues me echaba a mí la culpa de que mi madre estuviera así. Y un día, la cena estaba demasiado fría, y me dio un tortazo. Ahí comenzó mi infierno, un 8 de septiembre, cuando yo sólo tenía 6 años…

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22 Mayo, 2007   65 Comentarios